Pehebe, la eterna niña :D











Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo.

El rey extrañado se acercó hasta el Roble y le preguntó que le estaba pasando. El roble le contestó: “Mí querido rey, me estoy muriendo por dentro porque no puedo ser tan alto como el Pino.”

Se aproximó al Pino y vio que estaba caído y le preguntó el por qué de su tristeza. El Pino le respondió: “Mi querido rey, estoy abatido porque no puedo dar uvas como la Vid.”

Al volverse vio que la Vid lloraba y el rey le preguntó el por qué de sus lágrimas. La Vid le contestó: “Mi querido rey, estoy desconsolada porque no puedo florecer como la Rosa.”

Al oír esto se acercó hasta la Rosa y vio que había perdido su maravilloso color y le preguntó el por qué de su angustia. La Rosa le respondió: “Mi querido rey, estoy deprimida porque no puedo ser tan alta y sólida como el Roble.”

El rey no podía dar crédito a lo que estaba oyendo, y cuando creía que el jardín nunca más volvería a ser hermoso, encontró un pequeño árbol con siete diminutas manzanas, todas ellas de un intenso color rojo. Al ver esto el rey le preguntó: “¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?” El pequeño Manzano le respondió: “Pues no lo sé, quizás sea porque siempre supe que cuando me plantaste, querías manzanas. Si hubieras querido un Roble, un Pino, una Vid o una Rosa, los habrías plantado.  Y en aquel momento me dije: Intentaré ser Manzano, de la mejor manera posible.


Ahora es vuestro turno. Estáis aquí para contribuir con vuestra fragancia. Simplemente miraros a vosotros mismos. No queráis ser otra persona.

.Disfrutad y florecer, regando con vuestro propio amor a los demás, no os marchitéis como el Roble, el Pino, la Vid, la Rosa e intentad ser vosotros mismos, como el Manzano.

(20 años Andaina)



Sentada en su cama, se dispuso a escribir todo aquello que en ese mismo instante le pasara por su cabeza. No importaba lo absurdo que sea o lo elaborado que fuese, simplemente dar una vía de escape a ese cansado espíritu, a esa fatigada alma.

A cada palabra que su mano dibujaba, una pequeña parte de ella se desprendía, cada vez se sentía más ligera, capaz de abrir los ojos y contemplar el estrellado cielo y ver en medio de tal maravilloso paisaje… una luna triste, que a pesar de estar rodeada de ese magnífico espectáculo de luces…interiormente estaba vacía.

 

Por un instante, sus manos pararon, su mente se quedó en blanco y su corazón latía con tal fuerza,  que era lo único que se podía oír.

Los segundos se la hicieron eternos. Recordó algo. Recordó el por qué de su pena, el por qué de su soledad… y el por qué estaba intentando dar una vía de escape a ese cansado espíritu, a esa fatigada alma. Comprendió que su vida valía la pena, no quería ser como esa luna triste a la que ninguna estrella le hace caso. Se levantó, se puso las zapatillas y cogió el primer vuelo para volver con sus seres queridos.



{Julio 5, 2008}   ¿Como lo vas a saber?

No sé como animarte, ¿Qué es lo que debo decir?
mi cuerpo no reacciona, ¿Cómo lo vas a saber?

Todo lo que por tí vivo, todo por lo que por tí siento.

Callo más que hablo. Y esa es mi perdición.
Tú no eres adivino ¿Cómo lo vas a saber?
Duermo sin dormir, pensando en lo que te voy a decir.

Anhelo el día que te voy a ver. ¿Qué haré para llegar hasta tí?
He cruzado miles de Océanos ¿Cómo lo vas a saber?
Solo para expresar la locura que tengo por ti.

Ahora es demasiado tarde. Te has ido para siempre.
¿Cómo te lo voy a decir?
¿Cómo lo vas a saber?

 

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{Enero 18, 2008}   Un día en el campo

Días de tranquilidad, días de reposo.

Todo sereno, todo es descanso.

 

Por la mañana la labor.

Por la tarde la diversión.

 

Subir a la torre,

subir al montón.

 

Bajar del remolque,

bajar del tractor.



{Diciembre 12, 2007}   Un día, una eternidad

Otro día igual… ¡Y ya van cuatro! Me despierto y allí está, de pie, mirándome fijamente. La misma mirada que tiene un niño cuando se para a contemplar el enigmático pero cálido fuego.

Intento ignorarlo, como si no lo conociera, pero cada vez que paso a su lado, echa a correr, como si el fuego al que admiraba lo hubiera quemado. El reloj marca las ocho menos cuarto.el Pasar del Tiempo

Y así ya van cuatro días y lo más extraño es que solo me acuerdo de ese primer momento en el que me despierto, el resto del día es una mancha que no me deja recordar con claridad. El reloj marca las nueve.

Cada vez lo veo más cerca, el primer día lo pillé detrás de la puerta, al segundo día, ya estaba en la habitación, al tercer día delante de mi y hoy estaba a mi lado. Ni una sonrisa, ni una palabra, simplemente me miraba. El reloj marca las diez.

Otro día amanece, debe ser el quinto, me despierto y ahí está, pero espera, ¿Quién es el que lo acompaña? Se le ve muy pálido… ¿¡Pero qué hace!?¿Qué tiene en la mano? ¿¡Qué va a hacer con eso!? El reloj marca las diez y media.

Me despierto, habrán pasado tres semanas desde entonces. Tengo ganas de hablar, pero nadie que me quiere escuchar. Todos parecen estar atareados, no paran ni un segundo. Se oye mucho jaleo y nadie quiere hablar. Todos van de un lado para otro, excepto mi leal amigo, que despacio interrumpe en mi habitación y me lame la cara. El reloj marca las once.

Abro los ojos de nuevo, he perdido la cuenta, hay mucha gente a mí alrededor mirándome fijamente. Me están empezando a asustar. El acompañante pálido entra en la habitación. Estoy muy cansada. Los párpados me empiezan a pesar. Oigo una voz, por fin me hablan: “Hora de la muerte…” El reloj repica a son de campanas.



etcétera