
Yo, que creía que era una entendida en esto de los dulces, resulta que… ¡me he quedado desfasada! Nunca se sabe que nueva golosina puede salir al mercado…
Resulta que estando haciendo las prácticas de Magisterio (por cierto, una de las carreras más importantes, bajo mi punto de vista..), descubrí una nueva y fascinante golosina… la que veis arriba en la foto, de la que más tarde os revelaré el nombre (aunque seguramente ya habréis oído de ella fijo…) os voy a relatar cómo ésta deslumbrante golosina fue a parar a mis manos.
Como ya os he dicho antes, me encontraba haciendo las prácticas en un
magnífico Colegio, cuando uno de mis pupilos, tan solo de seis años de edad, me pidió amablemente ir al cuarto de baño a…(No es lo que os estabais pensando.) me pidió amablemente ir a beber un poco de agua, porque estaba sediento de haber practicado anteriormente algo de fútbol en el recreo… yo como buena profesora en prácticas le dejé ir (No es plan de que se me deshidrate un niño mientras realiza una las prácticas, ¿no?). Yo que miro el reloj…¡Pero bueno! ¿Qué le habrá pasado al chico tan majo que he dejado ir al servicio? ¡Lleva más de una hora metido en el cuarto de baño! ¿Se habrá caído por el retrete? (Espero que no) ¡Voy a ir a ver!
Cuál fue mi sorpresa, al encontrarme a ese encantador niño con una bola enorme, qué digo enorme, ¡¡DESCOMUNAL!!, que no le entraba entera en la boca y tenía que ir chupando de poco en poco, con una amalgama de colores en los morros, que no se sabía muy bien si se había cogido los botes de TITANLUX y se los había comido uno a uno. Mi alumno al verme se escondió esa extraña esfera que con tanto gusto se estaba comiendo. Yo le pregunté por esa insólita píldora. Al principio se negaba a contestar, hasta que le dije: “¿Qué es lo que te estabas comiendo?” y él con toda la naturalidad y “Pachorra” del mundo me contestó: ¡UN COJÓN DE MAMUT!
Ya os podréis imaginar cómo se me quedó la cara. UN….COJÓN….DE…MAMUT…. ¡Madre del AMOR HERMOSO! ¿Qué clase de golosina es esa? Cuando iba contando ésta anécdota tan curiosa a la par que divertida a mi familia y amigos…la mayoría no me creía, así que convencida junto a una amiga que tenía
la curiosidad por saber si existía o no tal dulce, entramos en el primer quiosco abierto, pedimos algo de bollería y preguntamos por el COJÓN DE MAMUT. La dependienta nos miró y nos dijo: “Hay mujer, no lo llaméis así…suena tan grosero… llamadle tan solo HUEVO DE MAMUT”. Confirmado. Esa golosina existe. Ahora paso a relataros como es: REDONDA (Tan grande como una pelota de frontón, de esas amarillas que botan un montón…), DE COLORINES (Verde, azul, rosa, amarillo y blanco), PURO AZÚCAR (Seis capas de azúcar compacta) y CHICLE POR DENTRO (No sé yo cómo estará de duro el chicle…), por tan solo 1€ en tu quiosco más habitual.
Y como no, lo compramos. ¡Tengo miedo de empezarlo!, porque no sé cuándo lo terminaré además…eso de estar chupando un poco ahora otro poco después…que no lo puedes dejar dentro de la bolsa porque se pegan las letras del envoltorio… ¡Ah! Si sois valientes y os compráis uno de ellos… os recomiendo que leáis la letra pequeña… os vais a reír un montón.
Por último añadir que si traducimos el nombre que viene en la bolsa “Mammouth jawbreaker” no es ni mucho menos un HUEVO DE MAMUT. ¿Y qué es lo que podría significar? Pues seguramente, tanto por si te lo acabas comiendo, como si te da por morderlo (Qué sé, que más de uno no es capaz de estarse con un caramelo en la boca si morderlo, ¿o me equivoco?) o tirárselo a alguien o a algo… (Esperemos que nadie copie la idea…) seguro que romperá algo… ya que literalmente significa “EL ROMPE MANDIBULAS DE MAMUT”
Pues nada más ya os contaré otra anécdota en otro momento…
besines